domingo, 22 de agosto de 2010


Aún cuando aquellos retoños rosas no habían florecido todavía, eran hermosos. Eran la marca que daba inicio al primer día del resto de mi vida.

A decir verdad, no esperaba grandes cosas o muchos descubrimientos; pero aun así; estaba tan aterrada... Dudaba poder hacerlo sola...


Por ahora, lo único que podía hacer era balancear mis pies, que casi nunca tocaban el suelo, y mirar al cielo. Dejarme llevar por ese dulce vaivén que produce el viento al pasar por las hojas.

martes, 10 de agosto de 2010

Ah, ya veo.

Ahora lo comprendo un poco.

Ya sé por que no nos pediste ayuda aún cuando estábamos cerca.

¿Has crecido sin confiar en los demás, verdad?


Así que ven. Ven aquí.

Yo estaré aquí para tí.

Intentaré cuidar siempre de tí para que jamás estés sola...



Eso fue lo que me prometiste. No sé por qué te creí...



Lo siento.

Perdóname por haberte dejado sola cuando más lo necesitabas.

Por haber dicho todas esas cosas malas acerca de quienes más amabas.

Por haber roto aquella promesa.

Por no haber dicho nada.

Por no haber preguntado.

Lo siento...


No quiero creerte otra vez. No quiero perdonarte pero... No puedo evitarlo...

Sin embargo, el daño ya está hecho.