La brisa nocturna soplaba por entre los árboles de esa pavimentada calle, acariciando suavemente cada una de sus hojas.
El auto avanzó lentamente al cambio de luces, y, aunque estabas a un lado mío, bien podrías estar a mil millas; y francamente, no me importaba; ya no.Seguimos aquel largo camino, y yo continué mirando por la ventana, alejada de aquella realidad que tanto me atormentaba.
Deseaba tanto estar en aquel lugar, ese lugar que me hacía olvidar el mundo exterior, los problemas, las preocupaciones y el futuro que me esperaba... Tantos asuntos por resolver, problemas a tratar, un mundo al cual tenía que poner orden.
¿Qué era lo único que yo anhelaba? Recostarme en el césped húmedo por el rocío con los pies descalzos, quedarme toda la noche mirando la Luna y las estrellas, sin tener que preocuparme por que tengo que hacer al día siguiente y al día después de ese.
Pero por supuesto, en mi vida nunca hay tiempo para eso; siempre hay algo. Una cita aquí, una reunión allá..
-Luces triste- me dijo sin darle importancia.
-Ah, ¿si?- pregunté volteando a verlo por primera vez en toda la noche- No es nada.- Dije sonriendo.
Nada, al final... Nada.
-Me alegra- Me sostuvo una mirada cálida y suave, pero rápidamente volvió a sus asuntos.
Seguí con la mirada a una joven pareja que reía bajo la luz de aquella solitaria Luna hasta que dimos vuelta y los perdí de vista.
Volví la vista a aquella persona que ahora me parecía desconocida, y cavilé acerca de porque seguía con ella.
Como siempre, él no se daba cuenta; le cambiaba al radio, se quejaba de las calles, el tráfico y del mundo en general.
Me quedé mirando sus facciones, sus ojos, su boca, sus mejillas; memorizando la forma y posición de cada lunar que había en su cara.
-Llegamos- Dijo sin siquiera mirarme. - Iré a dormirme ahora mismo, mañana tengo cosas que hacer y debo levantarme temprano.-
Estacionó bien el auto en el garage y cerró la puerta sin darse cuenta que yo seguía adentro.
-Nada, al final nada...-
sábado, 17 de abril de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
viernes, 9 de abril de 2010
Silencio.
Muchas veces, es mi melodía favorita.
El reconfortante sonido de la nada.
El de aquel que guarda respeto.
De cuando los enamorados conversan en silencio.
Huella que deja el que se va
Instante en el que el mundo se paraliza.
Sensación que se convierte en inspiración.
Triste momento antes de la verdad.
Sé que es incómodo para muchos pero, para aquellos que viven entre el incontrolabe ruido sin sentido; silencio es el tema musical que te aleja de la realidad.
Muchas veces, es mi melodía favorita.
El reconfortante sonido de la nada.
El de aquel que guarda respeto.
De cuando los enamorados conversan en silencio.
Huella que deja el que se va
Instante en el que el mundo se paraliza.
Sensación que se convierte en inspiración.
Triste momento antes de la verdad.
Sé que es incómodo para muchos pero, para aquellos que viven entre el incontrolabe ruido sin sentido; silencio es el tema musical que te aleja de la realidad.
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